Tres terrazas para disfrutar del verano en familia

Aunque sé que este artículo os habría venido mejor hace algunas semanas, no puedo evitar confesaros que yo soy mucho más aficionado al ‘terraceo’ de entretiempo que en pleno verano. Que si a vosotros, queridos gastrocolegas, os gusta achicharraros a 35 grados en agosto, bajo un sol que parte las piedras, os respeto, e incluso, os admiro. Pero a mí dadme una brisa fresquita y una chaqueta vaquera si de lo que hablamos es de tomar algo en un bar.

Hoy os traigo un trío de sugerencias que os irán divinamente, especialmente, si tenéis niños que necesiten desfogue. Unos bares que, además de una propuesta culinaria más que digna, se encuentran en lugares aptos para que disfrute toda la familia.

Terraza del Parque

Parque Municipal andrés segovia (Aguadulce, Roquetas de mar)

Recuerdo gran parte de mi infancia sollándome las rodillas entre los columpios y toboganes de este parque. Siempre hubo allí un kiosko de lo más austero, provisto con chucherías, helados y refrescos para dar servicio a los críos que pasábamos los veranos en los apartamentos de la zona. A día de hoy se ha transformado en un bar más que recomendable que ofrece una variedad de tapas sencillas pero elaboradas con tino. Entre ellas, unos callos sorprendentemente buenos y un amplio abanico de platos de plancha que debéis probar.

Kañas

Calle Mejorana, 1 (Almería)

Este es un sitio que me contagia de un calor especial. Todo lo que sale de su cocina tiene un deje casero que te salta a la cara y te llena de felicidad. Tapas honestas, con arraigo y sin más pretensiones que las de acompañar de la mejor manera posible a una buena tarde o noche en familia. A eso hay que sumar el gran ambiente que se crea en la plaza donde se encuentra el local que cuenta con una zona de juegos vallada para los más pequeños y otro puñado de bares y restaurantes.

La Tahona Plaza Vieja

Plaza de la Constitución S/N (Almería)

Creo que no me equivoco si digo que se pueden contar por miles los almerienses que gritarían de júbilo si la Plaza Vieja de la capital se convirtiera, de nuevo, en el corazón de la ciudad. A la espera de un proyecto que satisfaga a todas las partes, nos queda el consuelo de contar allí con un par de espacios en los que disfrutar de buena gastronomía y un sitio para corretear con los niños. Uno de ellos es la célebre Taberna de Joseba Añorga, de la que hablé en ESTE POST. El que nos ocupa, La Tahona, juguetea en una interesante tierra de nadie entre el respeto al recetario ortodoxo y buscar siempre un toque personal en sus propuestas. Un hecho que se nota con sus habituales, y muchas veces llamativas, participaciones en los distintos concursos de tapas que se organizan en la ciudad.

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