¿Hay buenas patatas bravas en Almería?

Quiero arrancar el artículo contestando con contundencia a la pregunta que propongo en el titular: Sí, pero pocas. Parecerá una afirmación un tanto radical, pero lo cierto es que la vida me ha dado un cruel sopapo en plena cara cuando he tratado de explorar acerca de las bravas en Almería.

Cuando parí este blog, hace casi un año, mi intención era escribir un post con esta temática en sus inicios. Sin embargo, allá por donde pasaba buscando una de estas tapas, las más de las veces, acababa en decepción. Al final, y tras varios meses de ardua investigación, he logrado separar algo de grano entre tanta paja para ofreceros unos cuantos bares donde no se maltrata a este denostado plato.

Y es que, además, en las bravas cada casa tiene su ciencia. Hay a quién le gustan con tomate, aunque la receta canónica no lo indique así; por suerte, en este antro de perdición somos poco ortodoxos en casi todo. Hay algunos, incluso, (y eso sí que me enfurece) que prefieren las que no pican. Y los hay, cada vez más, que las sirven acompañadas de alioli, un invento reciente por estos lares que gana terreno, se me antoja, para paliar las deficientes salsas a la brava que se encuentran en la mayoría de tabernas que he probado.

Bar Bonillo

Calle Granada, 12 (Almería)

Archiconocido, reverenciado y elevado a los altares por los más sabios del lugar, en gran parte, debido a su maestría a la hora de elaborar el plato al que nos referimos hoy. Es la vara de medir en cuanto a bravas para un almeriense y uno de los locales más emblemáticos de la ciudad. Angosto, castizo y con una barra metálica de las que hacen afición, es habitual que sus clientes saturen la estrecha acera de la Calle Granada en busca no solo de sus patatas, sino también los famosos champiñones aliñados o cualquier alimento que salga de una de esas planchas de solera infinita.

La Guindilla

Calle Lopán, 68  (Almería)

Se podría considerar un bar “hermano” del Bonillo, por concepto y herencia. Inaugurado hace 20 años por un antiguo trabajador del de la Calle Granada, quiso llevar toda su experiencia lejos del centro de Almería para continuar con aquellas bravas que han hecho furor durante décadas. Tras un buen tiempo, ha adquirido su propia personalidad y una clientela arraigada, que se muere por devorar también sus pinchos o la curiosísima carillada que elaboran allí.

La Mala

Calle Real, 69 / Calle Gabriel Callejón, 10

Me permito el lujo de incluir en la misma tanda a estos dos establecimientos casi gemelos. Aunque uno está especializado en tortillas de patatas (que bordan y con múltiples combinaciones) y el otro propone las croquetas como plato estrella (no dejéis de probarlas, de las mejores de la ciudad), no me resistía a incluir sus Bravas Meyer en esta lista. Por originalidad, sabor y atrevimiento (como en casi todo lo que hacen), se han colado por méritos propios en un lugar que parece casi exclusivamente reservado para las propuestas más “viejunas”. Cuentan por ahí que el nombre de su tapa vino sugerido por la mente calenturienta de un periodista gastronómico que quiso comparar la forma de la patata y la disposición de sus salsas con unos senos. ¿Qué os parece?

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Juanjose Lopez Villegas dice:

    Pasa por cervecería las brasas, y conocerás unas bravas con esmero y dedicación!

    1. El Gastrolopitecus dice:

      Apunto!

  2. Antonio dice:

    Donde quedaron aquéllas del bar el comandante,
    Pionero en ellas allá por aquellos años

    1. El Gastrolopitecus dice:

      ¡No las conozco!

  3. Rocio dice:

    Echo en falta las bravas del Safari

    1. El Gastrolopitecus dice:

      Me han hablado maravillas, pero es imposible sentarse allí un sábado a mediodía. Las tengo pendientes, Rocío.

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