Tres bares nuevos que quizás no conozcas en Almería

Al almeriense le gusta lo de toda la vida. Es indiscutible que nuestra cultura de la tapa está indisolublemente unida a ese espíritu parroquiano que nos lleva a defender nuestro bar de siempre. Nos convertimos en paladines de esa taberna que nos entusiasma desde niños hasta puntos casi demenciales.

Pero, queridos gastroamigos, el tiempo pasa inexorable para todos. Y, aunque tenemos la suerte de conservar un grandes barras míticas en las que rememorar tiempos mejores, no está de más darle oportunidades a las nuevas propuestas. Para ayudaros a abrir vuestro abanico de oportunidades os traigo hoy tres bares que abrieron hace menos de un año y que creo que deberíais de probar.

RqueR Gastrobar

Plaza Flores, 1 (Almería)

Una buena representación de las tendencias que los bares más modernos llevan a sus cartas. Platos de fusión, muchas influencias de la tan popular gastronomía mexicana y sabores para todos los públicos. En RqueR consiguen excitar tus papilas gustativas con mezclas chispeantes, atrevidas y creativas como la jugosa y tierna carrillada con totopos y pico de gallo o esa tosta de guacamole y boquerón en vinagre que puso mi paladar a bailar a ritmo de funk.

El Quincho

Calle Jovellanos, 9 (Almería)

Una parrilla, una pizarra y toda la honestidad del mundo. Un lugar distendido, que anima a charlar apoyado sobre sus barras y a seguir pidiendo rondas. Un bar cuyas tapas casi piden a gritos comerlas con las manos, empaparte de su sabor y rechupetearte los dedos. Si arreglan ese problemilla con el calor del local se convertirá en uno de mis lugares favoritos para ir a comer el preciado pulpo a la brasa, su delicioso churrasco o una de las especialidades de la casa, un pollo “al pico”, de receta cuasi secreta. Me encanta, además, que acompañen sus tapas con la deliciosa sencillez de una guarnición de puré de patata casero.

Majäreta Neotaberna

Calle Antonio González Egea, 1 (Almería)

Otro buen ejemplo del tipo de tapas que son un seguro de vida a la hora de triunfar. Cuesta encontrar una mesa gracias a una propuestas que deja seducirse, una vez más, por tendencias exóticas del otro lado del charco. Siempre bordeando esa fina línea que separa lo atrevido e innovador de lo comercial, en Mäjareta adaptan grandes éxitos a su propia interpretación de la gastronomía como ocurre con sus patatas bravas, muy parecidas a las de La Mala; el bacalao frito, que cocinan con un suave y dulce chile; o su rosbif con el toque asiático de la salsa hoisin.

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