Ruta gastro-cofrade para esta Semana Santa

Reflexionaba hace unos días sobre la naturaleza tertuliana de la Semana Santa. Sin ser yo parte activa de ella, me he visto bien rodeado por cofrades insignes que han hecho de esa pasión su forma de vida y que disfrutan con fervor cada minuto de conversación sobre pasos, procesiones, marchas y palios.

Y como parte esencial de toda tertulia que se precie, el elemento gastronómico. Así, quise investigar sobre los puntos estratégicos en los que se reúnen los debates más acalorados en compañía siempre de buena comida y bebida.

Una excusa como cualquier otra para mostraros un puñado de rincones almerienses y elaborar una pequeña ruta en la que he sido asesorado (y acompañado) por destacadas voces de nuestra Semana Santa a los que doy las gracias como son Álvaro Hernández (@alvarohernandec), Lola González (@LolaGonzálezG), Alfredo Casas (@AlfredCasas) y José R. Suárez (@locofrade).

Bahía de Palma

Calle Mariana, 17 (Almería)

Se cuenta que es lugar habitual de las reuniones nocturnas de la cuadrilla de la Hermandad de Estudiantes durante la Cuaresma. Su situación estratégica y su encanto añejo y castizo lo convierten en una de las referencias para muchos cofrades a la hora de tomar unas tapas.

Su otro gran aliciente es, por supuesto, el gastronómico. Bahía de Palma representa a la perfección la esencia de una típica tasca almeriense. Manejan todos los palos: desde el pescado frito y a la plancha hasta los platos de puchero (muy destacables esos callos) y los clásicos atemporales como las patatas con alioli y el matrimonio, que bordan en este bar.

Casa Puga

Calle Jovellanos, 7 (Almería)

Sin lugar a dudas, el templo gastro-cofrade por antonomasia. Cualquier seguidor de la Semana Santa almeriense que se precie ha debatido sobre la misma apoyado en la mítica barra sobre la que se apunta a lápiz la cuenta. Una bodega que cuenta su edad por generaciones y que ha sido ya ensalzada por propios y extraños como encarnación de la cultura de la tapa local.

Nadie debería visitar Almería sin pasar por este ya legendario bar, que lleva como bandera aquello del “menos es más”. Resuenan en los paladares de cientos de almerienses que pasaron y siguen pasando los sabores de su plancha, de sus raciones de pescado frito y la tapa que ejemplifica la sencillez de la que hacen gala: la de champiñones.

Kiosco Amalia

Plaza Manuel Pérez García, 10

Si en algo coinciden todos los especialistas a los que consulté es que no hay reunión cofrade que no acabe tomando un americano en el Kiosco Amalia. Otro de los establecimientos favoritos para el descanso de un gran número de cuadrillas de costaleros que ensayan durante la Cuaresma y mirador de lujo para ver a los tronos pasar en uno de los enclaves más insignes de la capital.

El Amalia es celebérrimo entre los almerienses por ese invento de desconocida receta que es el americano. Los más viejos del lugar presumen de conocer el secreto de su éxito, pero pocos se atreven a replicarlo. Una cafetería que rebosa encanto, historia y sabor propio por sus cuatro frentes.

Bonus track: La Chumbera

Calle Jovellanos, 10

He de reconocer que me pilló a pie cambiado esta sugerencia de algunos de mis asesores. Su decoración vistosa y ambiente moderno no augura que nos encontremos aquí con uno de los centros de tertulias cofrades espontáneas más concurridos de la ciudad. Dicen que es casi imposible pasar sin echar un vistazo y encontrarte a algún miembro de una hermandad dando buena cuenta de sus deliciosas tartas caseras, sus originales tostadas o uno de sus logrados capuccinos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *