En defensa de lo ‘gastro’

Hace unos años llegó a nuestras vidas una palabra que iba a introducirse, poco a poco pero con viralidad, en los rótulos de bares y tabernas que, desde entonces, añadirían el prefijo “gastro” a su nombre.

La propuesta venía a ofrecer un concepto renovador y vanguardista (como casi siempre en gastronomía, por otro lado) que iba a transformar las tapas en auténticas obras de alta cocina en miniatura. La tapa tratada con el merecido respeto, en las manos de un gran chef y con productos de primera calidad. Sonaba tentador, y así fue durante un tiempo.

Por desgracia, la idea cayó en manos de vendemotos y aprovechados que se subieron al carro para añadir reducciones y cebolla caramelizada a cualquier receta imaginable y convertir un plato normalucho en todo un ‘pincho’ de autor; con un coste extra, claro está.

Sin embargo, a toro pasado y con todo el conocimiento y experiencia, gozamos en Almería de un puñado de ‘gastro-espacios’ (por intentar englobar al bar, a la taberna y al restaurante), que cumplen con creces con cada uno de los rasgos que se le presuponen a estos entes.

Tony García – Espacio Gastronómico

Avenida del Mediterráneo, 281 (Almería)

Atendiendo a la filosofía de este blog, pondré el foco sobre el bar de este restaurante, con todas las letras, que además de su salón cuenta con un teppanyaki de cocina en directo. Tony García es uno de los chefs más reconocidos de la provincia. Su apuesta firme por el producto da lugar a creaciones que van desde el atrevimiento de un carpaccio de gamba roja hasta la tradición de un atún en escabeche. Todo bajo el sello común de una minuciosa ejecución que no puede venir más que de un profundo amor por la cocina. Pocas tapas le dejan a uno indiferente en esta casa, en especial, las ‘gourmet’. Uno paga con gusto cada céntimo de suplemento de creaciones que, en algunos casos, no se pueden encontrar en ninguna otra mesa de Almería.

Joseba Añorga Taberna

Plaza de la Constitución, 4 (Almería)

Por suerte o por desgracia, el almeriense es un ser anclado a sus costumbres gastronómicas. Cuesta en esta ciudad cambiar hábitos, abrir mentes y hacer que el público experimente con propuestas distintas que rompan con la, por otro lado, riquísima cultura de la tapa local. Es por esto que el éxito continuado de la taberna vasca Joseba Añorga adquiere un valor añadido. Traer el concepto de los pinchos, tan arraigado en el norte peninsular como valorado en el extranjero, es una apuesta fuerte de la que se ha sabido sacar partido en este restaurante. Tapas que son auténticas obras de arte, que no admiten comparación con cualquier otra carta que pueda encontrarse en muchos kilómetros a la redonda. “La mejor cocina en un bocado”, reza su lema; la excelencia poco a poco. La emoción de pensar “¿Qué vendrá después?” a cada nuevo plato.

La Jungla Gastrobar

Avenida del Mediterráneo, 13

De los tres que se proponen en esta entrada será, quizás, el que más se asemeja a un bar de estilo típico almeriense; al menos en la configuración de la carta, que deja poco espacio a las tapas con suplemento que, eso sí, destacan sobremanera. Desenfadado, desliza algo de una personalidad canalla. Su propuesta la componen un buen puñado de platos atrevidos y descarados, como los callos marinos o el tartar de fuet, junto con algunos clásicos indispensables como el salmorejo con huevo escalfado de codorniz y la mini hamburguesa de ternera (de las buenas, ojo). Una gran opción para los que quieran sorprender a su paladar con experiencias nuevas sin tener que vaciar la hucha.

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