4 terrazas a las que peregrinar este verano (Parte I)

Se nos ha echado el verano encima con un tsunami de calor que hace que nos arrepintamos de cuando hace sólo unas semanas rogábamos al hombre del tiempo para que subieran las temperaturas.  Un calor asfixiante que invita al terraceo. A beber algo fresquito y si puede ser comiendo bien, mejor que mejor.

Para ayudaros a elegir un lugar ideal para pasar estos meses, cerveza en mano, he recopilado algunos de mis bares preferidos cuando busco una buena terraza.

Kiosko El Lengüetas

Plaza de España (Almería)

Un clásico entre los clásicos. Su virtud está en las peculiaridades que lo rodean. Para empezar, un emplazamiento fantástico; tranquilo y al abrigo de la vegetación característica del barrio de Ciudad Jardín. Un servicio que, aunque no muy cómodo, resulta efectivo y constituye uno de los elementos de animación del lugar. Esa pequeña batalla por el hueco en la barra, combinada con la habitual jovialidad de los camareros hacen de la experiencia de comer este kiosko algo único.

El Lengüetas eleva lo sencillo a la excelencia. Su propuesta, que ha triunfado durante décadas, consiste en explotar una de las planchas con más ‘solera’ (como dicen los sabios) de la que salen tapas tan castizas como su mítica jibia, gambas o unos de los mejores pinchos de la ciudad. Pocos lugares que sepan destilar tan bien la esencia de la gastronomía de los bares almerienses.

Maricastaña

Av. Cabo de Gata. Esquina Palos de la Frontera (Almería)

Una de esas novedades que llegan con fuerza y se ganan un hueco en el corazón de los clientes. Una propuesta que conjuga lo mejor de la modernidad sin perder las señas de identidad que hacen de la cultura de la tapa algo casi religioso en Almería. Ya lo avisan en su carta: «Todos nuestros platos  se elaboran en el momento, por eso, en ocasiones pueden tardar un poco en salir. ¡Te agradecemos la paciencia!» A eso le sumamos unas vistas privilegiadas, con el Paseo Marítimo como telón de fondo, y tenemos un enclave imprescindible para recuperar fuerzas entre baño y baño.

Por un lado, una selección de tapas de cortesía sencillas a la vez que efectistas. Platos que no fallan para contentar a todos como el pollo crujiente, nachos con un guacamole muy conseguido o una entraña de ternera en su punto. En Maricastaña saben que los tiempos cambian y, por eso, se han esmerado en añadir un buen número de opciones veganas y sin gluten: hummus clásico o de zanahoria, falafel, o un sorprendente burrito vegano.

Para complementar, un amplio abanico de tapas especiales, con suplemento, y que siguen esa línea de gastronomía moderna pero sin estridencias y unos desayunos que bien merecen un paseo matutino.

La Jibia Dorada

Plaza Virgen del Mar (Almería)

Desde que tengo memoria siempre ha habido un concurrido kiosko junto a la iglesia de La Patrona. Sin embargo, desde que la Jibia Dorada se instalara sustituyendo al anterior negocio, y coincidiendo con la remodelación de la Plaza Virgen del Mar, el lugar tomó un nuevo aire cargado de moderno estilo pop.

Las bondades del lugar hablan por sí mismas. Céntrico como el que más, en una de las pocas zonas verdes que van quedando en el Casco Histórico y rodeado de unos ficus (¡Oh, sorpresa!) que proporcionan la deseada sombra en estos meses de exagerado calor.

Las limitaciones lógicas de un kiosko se suplen con una carta que agrega exóticas recetas de cocina marroquí (atentos al DELICIOSO pincho árabe) a algunas tapas clásicas de plancha y fritura. Todo ello aderezado con un ambiente fresco y juvenil que marida tan bien con los desayunos como con las cervezas.

Hotel Catedral

Plaza de la Catedral, 8 (Almería)

Aquí tenemos un dos por uno en terraceo. Podemos elegir o la amplitud y bullicio de las mesas instaladas en la propia Plaza de la Catedral o el recogimiento de la zona exterior de su bar, acristalado junto a la calle Cubo.

En la primera, disfrutaremos de un ambiente vivo y una zona soleada, en el segundo, de la tranquilidad de un precioso rincón histórico. En cualquier caso, ambos con el aliciente de casi poder tocar desde nuestra silla uno de los monumentos más importantes de la capital almeriense.

La cocina del Catedral se caracteriza por una propuesta de tipo gastro-bar, en la búsqueda de la sorpresa, el detalle, la calidad y las elaboraciones muy estudiadas.

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